VISTO Y OÍDO… Edición Especial, Miss Venezuela 2016

por Carmela Longo    @carmelalongo


  • Fuego, fuego. No es la canción de Las Chicas del Can. Pero las candidatas a Miss Venezuela corrieron el riesgo de ser “las chicas de humo” del tema de Emmanuel. A minutos de comenzar el concurso, un grito de alerta se oyó por los pasillos de Venevisión: Alguien dejó una freidora encendida en el cafetín, se fue a su casa y aquello agarró candela. Afortunadamente, fue en la parte de arriba, por lo que las primeras llamaradas alcanzaron el techo del lugar hasta que la Brigada de Seguridad Laboral del canal agarró sus extintores y logró apagar el fuego. Cuando llegaron los bomberos ya lo peor había pasado. Para que no se metiera el humo al Estudio 1, se buscaron ventiladores industriales para disiparlo. Dentro, nadie se dio cuenta. Pero quienes salían al baño sí sentían el olor a quemado. Hace dos años una situación similar se vivió en el mismo lugar, pero en la parte del comedor y originó que por más de dos meses había que ingeniárselas para comer en el lugar. 
  • Sin alas. Desde hace más de un mes, cuando se le contactó para que participara en el cuadro criollo del Miss Venezuela, le dijeron que no se preocupara. Él insistía en que llevaría su ropa para presentarse. Le dijeron que no. Que había que estar a la altura del “magno evento” y que un diseñador de alta costura se encargaría de su percha. Llegó el día. A las 4 pm arribó al canal. La pinta no había llegado. El diseñador (el mismo del traje de Miss Trujillo) estaba muy ocupado con la candidata como para ocuparse de eso. Casi a las 6 pm le avisaron que ya estaba en el canal. Buscó su traje y cuando se lo puso, ¡Oh, sorpresa! El cuello no le cerraba, la parte de arriba estaba mal cortada y no había forma de que le quedara bien. Tampoco de arreglarlo. Se lo habían medido dos veces antes de la noche final, por lo que Reynaldo Armas no se explicaba qué había sucedido. Buscaron en vestuario y encontraron uno de la talla de él. Se lo midieron y el cuello cerró. Le quedaba un poco ajustado pero nada grave. Quince minutos antes de salir al aire estuvo listo. Casi aparece en los jeans que llevaba. A Bethulio Medina tampoco le quedó bien el suyo, pero a él no le importó ponérselo y salir. Total, si se veía mamarracho no era su culpa. Tal vez por eso,  a”El cardenal sabanero” se le olvidó la letra del final del tema. No es fácil volar así.
  • Esa hembra es mala. Cuentan que cuando Edymar Martínez volvió al estudio de Más Allá de la Belleza, luego de su breve participación junto a Jessica Duarte en el MV, lloraba de la impotencia. “Un jurado me dijo que va a ganar (Miss) Yaracuy. Eso no puede ser. Ella es mala gente. Me acusa de algo que no es cierto y me ha tratado de dejar mal parada en todos lados” iba despotricando y sollozando por el pasillo del Estudio 1 al 6. ¿El motivo? El amor de un hombre...
  • Más perdía… Tal vez por eso cuando llegó al Estudio, a Edymar se le veía descolocada. No volvió a concentrarse más. Menos mal que ya el programa estaba por terminar, así que no se notaron mucho los pelones. Cuando le preguntaron si le pasaba algo, dijo que el humero que le lanzaron en su participación la atolondró. Ta bien, pues.
  • Menos es más. Este año mucho se criticó la pasarela de las muchachas, sobre todo en el desfile en traje de gala. Que si no sabían caminar. Que si estuvieron a punto de rodar por la escalinata. Que si no eran capaces de subir dos escalones. Que si… En uno de los cortes comerciales, una de las muchachas se quejó por lo aparatoso de los trajes, con el productor Ricardo di Salvatore, cuando las acomodaba para elegir a las 10 finalistas. “Dígale al diseñador que le ponga menos tela. Yo no puedo hacer nada” y agarró su libreto y se fue.

  • Entrega que estás rodeada. Segundos de angustia vivió Keysi Sayago porque una vez nombrada como Miss Venezuela nadie salía a rescatarla. Mariam Habbach estaba al fondo del escenario esperando que le hicieran la seña para que saliera a coronar a la reina entrante, pero nada. El público que estaba en primera fila empezó a hacerle señas, mientras el coordinador ya no encontraba qué más hacer. Finalmente llegó. Le dio las flores, le puso la banda, la abrazó y se quedó sonriente viendo hacia el público sin ponerle la corona. El profesor de oratoria, Miguel Zambrano, y el odontólogo oficial (dr. Marteen) comenzaron a gritarle “¡La corona, la corona!” y así fue como reaccionó y, literalmente, le encasquetó la nueva (porque no es la misma corona del año pasado) tiara de Georges Wittells. Qué momentazo. 
  • Las más panas. No había terminado de sonar la música de la coletilla a comerciales, cuando las cinco finalistas corrieron al centro del escenario y se abrazaron. Todas estaban contentas. Siempre dijeron que era un grupo muy unido y esa muestra espontánea fue la prueba. Bonito gesto, sin duda. 
  • fotos Carmela Longo
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